La rodilla es una articulación esencial que nos permite caminar, correr, saltar. 

Su compleja estructura y su papel crucial en el movimiento, hacen que también sea vulnerable a una serie de lesiones que pueden condicionar nuestra actividad.

No obstante, es posible que aprendas una rutina de entrenamiento apropiada, para proteger tus rodillas de las lesiones.

Tanto si tienes afición por el deporte o buscas mantenerte activo/a, como si eres atleta de alto rendimiento, te va a resultar de utilidad conocer qué lesiones puede sufrir la rodilla y consejos para evitarlas.

Tipos de dolores de rodilla leves 

La rodilla es la articulación más grande del cuerpo, y compleja del organismo, pues está diseñada para sujetar el peso del cuerpo, además de aportar estabilidad.

Los dolores leves de rodilla responden a una variedad de causas como son:

  • Sobrecarga muscular: tras una actividad física intensa.
  • Calzado inadecuado: se encuentra desgastado o es inapropiado para la persona, pues cada pisada es distinta.
  • Síndrome del dolor patelofemoral: dolor en la parte frontal de la rodilla, alrededor de la rótula. Suele ocurrir en deportistas (sobrecarga producida al flexionar y estirar repetidamente la rodilla) y también en personas con desequilibrios o debilidad muscular.
  • Tensión emocional o estrés: pueden revelarse en forma de dolor físico, como el dolor de rodilla.
  • Sobrepeso: puede ejercer más presión de la cuenta sobre las rodillas y causar molestias leves. 

Tipos de lesiones de rodilla más frecuentes:

¿Qué lesiones puede sufrir la rodilla? Vamos a ver algunas de las más frecuentes con las que nos encontramos en nuestro centro de entrenamiento personal de Sevilla.

  • Lesión de ligamento cruzado anterior (LCA): ocurre cuando se desgarra uno de los ligamentos que une el fémur con la tibia y se trata de una lesión bastante común.

 Suele suceder durante actividades deportivas que implican cambios de dirección repentinos, paradas bruscas, caídas al saltar o golpes.

Dependiendo de la gravedad de la lesión, la persona puede o no requerir cirugía para la reconstrucción del ligamento cruzado, y así recuperar la función de la rodilla.

  • Lesión de ligamento cruzado posterior (LCP): este ligamento se encuentra en la parte posterior de la rodilla, para evitar que la tibia se mueva demasiado hacia atrás y se lesiona con menos frecuencia que el ligamento cruzado anterior y posterior como acabamos de ver..

Suele suceder como consecuencia de algún golpe o caída sobre la rodilla flexionada y también por impactos fuertes en la parte frontal de la rodilla.

  • Lesión de ligamento colateral medial: este ligamento conecta la parte superior de la tibia con la parte inferior del fémur y su función es evitar que la rodilla se desplace hacia adentro.

Suele tratarse de esguinces (estiramientos o roturas parciales) y ocurren por algún golpe o por una rotación excesiva con la rodilla flexionada.

  • Lesión de ligamento lateral externo: este ligamento conecta el fémur con la parte superior del peroné y su función es evitar que la rodilla se desplace hacia afuera.

La lesión suele ocurrir por algún golpe, caída o torsión indebida. Y como consecuencia, las lesiones de rodilla provocan un estiramiento, ruptura parcial o completa del ligamento.

Otras lesiones que puede sufrir la rodilla

  • Desgarro de menisco: los meniscos son dos estructuras de fibrocartílago en forma de media luna y actúan como amortiguadores en la rodilla.

Las lesiones de menisco más comunes surgen por desgarros. Estos pueden desgarrarse debido a movimientos bruscos, giros o al levantar algo pesado. Según la gravedad del desgarro, puede haber diferente nivel de dolor, hinchazón y limitación en la movilidad. Uno de los más fuertes son los desgarros del ligamento cruzado. 

  • Bursitis de rodilla: la bursitis es la inflamación de las bursas, pequeñas bolsas llenas de líquido articular, que amortiguan los movimientos y reducen la fricción entre huesos, tendones y músculos.

 Algunos síntomas son: dolor al flexionar o extender cualquier articulación del cuerpo localizada en la zona de la rodilla, limitación del movimiento, rigidez de la zona o cojera.

  • Tendinitis rotuliana: el tendón rotuliano es el tendon que une la rótula con la tibia. La tendinitis rotuliana se da cuando se lesiona o sobrecarga este tendón.

El síntoma principal es el dolor y puede acentuarse al practicar deporte o movimientos diarios, como subir o bajar escaleras.

  • Enfermedad de Osgood-Schlatter: se trata de una inflamación del hueso y del cartílago de la parte superior de la tibia.

Sus principales síntomas son dolor, inflamación y sensibilidad a la palpación.

Esta enfermedad se da en niños y adolescentes que están creciendo rápidamente y practican deporte de forma habitual. Suele desaparecer cuando los huesos dejan de crecer.

  • Artritis: es la inflamación de las articulaciones y también puede afectar a las rodillas. El desgaste del cartílago de la rodilla es una de las formas más comunes y se denomina osteoartritis.
  • Enfermedades musculoesqueléticas: se trata de lesiones o dolor en las articulaciones del cuerpo, incluyendo ligamentos, músculos, nervios y tendones. Con frecuencia tienen carácter laboral y algunas de las más comunes son: epicondilitis, lumbalgia, síndrome del túnel carpiano, tendinitis en el hombro, etc.

¿De qué formas afectan las lesiones de rodilla a las personas de mediana edad?

Las principales lesiones que puede sufrir la rodilla afectan a personas de todas las edades, pero tienen un mayor impacto en esta franja de la población. ¿Qué consecuencias tienen?

  • Producen dolor y disminuyen la movilidad, causando dolor y dificultades para caminar.
  • Limitan la actividad física, afectando a la salud y bienestar general.
  • Influyen en la salud mental: la falta de ejercicio y la sensación de ser menos independiente puede contribuir al estrés, la ansiedad y la depresión.
  • Aumentan el riesgo de otras lesiones: la movilidad se ve alterada y eso puede producir daños en la cadera, la espalda o los tobillos.

Cómo afrontar una lesión deportiva

Si quieres saber cómo afrontar una lesión deportiva, puedes recordar los consejos para afrontar una lesión deportiva, en contenido anterior de nuestro blog,

Por lo pronto, aquí tienes unos consejos para el tema que estamos tratando hoy.

Consejos para tratar las lesiones de rodilla

  • Reposo, hielo, compresión y autocuidado: es importante evitar el movimiento, mantener la pierna elevada en lo posible (reduce la inflamación) y suele ser eficaz aplicar hielo en la zona durante 15-20 minutos, varias veces al día.
  • Medicamentos como el ibuprofeno, el paracetamol o los antiinflamatorios no esteroideos, para aliviar inflamación y dolor.
  • Rehabilitación específica de fisioterapia.
  • Compresión con rodillera, venda elástica o férula (según el caso concreto), para aumentar la estabilidad y reducir la tensión en la articulación.
  • En algunos casos será necesario recurrir a la cirugía y hacer rehabilitación postoperatoria.
  • Y si no es muy grave, puedes subir y bajar las escaleras de casa o del portal para que las rodillas se vayan fortaleciendo.

Y quizá te puedas ahorrar esos engorrosos pasos, si aplicas estos consejos para evitar lesiones.

Entrena acompañado/a y llegarás más lejos

Para evitar este tipo de molestias leves y prevenir las lesiones de rodilla de mayor gravedad, merece la pena contratar a un entrenador personal.

Ante las opciones de entrenar con un especialista que te diseña un entrenamiento personalizado o practicar deporte por tu cuenta, con el riesgo de sufrir alguna lesión importante de rodilla, ¿qué elegirías?

¿Qué lesiones puede sufrir la rodilla o cualquier otra parte del cuerpo si entrenas por tu cuenta? Te arriesgas a:

  • Lesionarte, por desconocer cuál es la técnica correcta de cada ejercicio.
  • Sobrecargar tus músculos, por falta de variedad en tus rutinas de ejercicios.
  • No tener a un profesional que corrija tus errores y te ayude a prevenir lesiones.
  • Perder la motivación, por carecer de una estructura y unos objetivos bien definidos.

¿Qué lesiones puede sufrir la rodilla si entrenas con un profesional? En cambio, si practicas deporte con un entrenador personal, te aseguras de:

  • Tener un entrenamiento concreto, que se adapte a tus condiciones específicas.
  • Variar tus rutinas para motivarte y evitar sobrecargas musculares.
  • Estar acompañado/a de un profesional que te corrija y supervise en tiempo real.
  • Tener metas definidas, que te ayuden a mantener la motivación y perseverancia.

Ahora ya sabes qué lesiones puede sufrir la rodilla. Si tienes algún tipo de lesión de rodilla y buscas un entrenador que tenga en cuenta tus necesidades específicas, reserva tu cita de valoración aquí y quedamos en nuestro centro de entrenamiento. 

Tanto en la vida como en el deporte, si avanzas acompañado/a, llegarás más lejos. ¡Queremos ayudarte a llegar tan lejos como te propongas!